Si estás pensando o le estás dando mil vueltas a la cabeza sobre empaquetar y marcharte, emprender un nuevo camino, largarte a recorrer mundo o simplemente mudarte de país, te harás un montón de preguntas sobre qué llevar y qué no.

En el post de hoy os hablaré de qué meter en tu equipaje para viajar por dos o tres meses.

Aunque, si algo he aprendido estos últimos tiempos es que esto también sirve si te vas por años o realizas un viaje más sencillo de una semana.

Sea para el tiempo que sea, es mejor tener todas estas cosas en cuenta.

Y como esta es una tarea que solemos odiar, voy a intentar facilitárosla un poco con mi experiencia.

La primera pregunta que debemos hacernos es:

Realmente, ¿qué necesitamos? ¿Qué es lo imprescindible en nuestro viaje?

Muchas veces nos da por meter cosas “por si acaso”. La primera regla es olvidar eso y ser prácticos. Cuanto más prácticos mejor, y cuanto más ligeros también.

El truco está en aligerar y ser sencillos, no complicarnos y no meternos más peso. Nuestra espalda y comodidad nos lo agradecerá.

1.- Mochilas:

Os hablaré del típico equipaje de mochileros, así que, lo siento, nada de maletones. La típica mochila de senderismo y arreando jejeje. De unos 45 litros por ejemplo (para que sepáis más bien el tamaño). ➵ Ejemplo de mochila.

Además de esa mochila “grande” deberemos tener otra de tamaño normal para nuestro día a día, o un bolsito (mejor de tela, para ahorrar peso). También, siempre es aconsejable llevar unas cuantas bolsas de plástico para guardar nuestras zapatillas, como bolsa de basura y para muchas otras cosas. Con esto abríamos acabado el apartado de “mochilas”.

2.- Ropa:

Otra gran preocupación, qué ropa y sobre todo, CUANTA ropa necesitaré.

Bueno, mi recomendación es tener cuatro o cinco unidades de cada. Ropa cómoda y no muy nueva, que si tenemos que despedirnos en cualquier momento, no sea un tormento (aunque yo no me desprendí de casi nada, a no ser que estuviera demacrado, roto o inservible como unas zapatillas sin suela y una camiseta y pantalón con agujeros xD).

Siendo específicos yo llevaba un pijama, unas cuantas camisetas, algún leggin, alguna chaqueta y camisa de manga larga, unos cuantos pañuelos (son muy prácticos y multiusos si eres mujer, por ejemplo para ponerte en el cuello si hace frío, en el pelo en plan diadema o complemento, en los hombros si tienes que taparte, etc, etc.), algún pantalón largo y otro corto, alguna falda o vestido, algún bikini o bañador, 4 o 5 cambios de ropa interior, alguna térmica de algodón por aquello de si hace frío y, por último, un chubasquero.

También depende mucho la época y las condiciones atmosféricas del lugar adonde se va, porque si hace frío todo se encarece y aumenta de tamaño, ya sabemos que la ropa de invierno ocupa mucho espacio. En este sentido es mejor llevar menos con mayor calidad, que abriguen bien, vaya.

3.- Calzado:

Este tema sí que calienta la cabeza. Ya que, por lo general, suele ocupar bastante espacio. Yo he aprendido a llevar dos pares o tres máximo. Dos zapatillas buenas para andar (siempre he tenido problemas con elegir zapatillas que al final, con tanta tralla, acababan haciéndome daño). Ten en cuenta que cuando viajas andas bastante y lo mejor es tener un calzado adecuado para el trote y sobre todo, cómodo e indoloro.

Quizás con un calzado más deportivo y otra más de paseo estamos servidos, y claro, sin olvidar las sandalias imprescindibles para la ducha o playa.

4.- Higiene y toallas:

Creo que aquí más bien todos sabemos qué necesitamos. Nuestro neceser de higiene y ducha viajero sin pasarnos de cosas. Yo suelo llevar una o dos toallas grandes de microfibra y una pequeñita para la cara. Algo de protección solar si podemos, peine, una pastilla de jabón (para ti y para tu ropa), champú, gel, dentífrico, cepillo, desodorante, cuchillas y puede que alguna que otra chuminada en botes pequeñitos.

También recomiendo clínex y papel higiénico (yo soy de coger resfriados muy rápido y ya sabemos que papel para otras materias en todas partes no siempre hay).

5.- Documentación:

Lo típico, no hay que olvidar DNI, cartera o monedero con tus tarjetas, visados, pasaporte, carnet joven o de estudiante (en el caso de que lo tengas). Siempre se pueden conseguir muy buenos descuentos (sin ir más lejos yo me ahorré 20 € entrando gratis con mi carnet de estudiante en la Acrópolis de Atenas) y también tuve bastantes descuentos visitando monumentos en India…

Os cuento un secreto, hacía un año que había acabado la carrera pero el carnet no tenía fecha, (¿de algo me tenía que servir haber hecho una carrera universitaria, no? xD).

6.- Botiquín:

Este apartado más bien es un “por si acaso” pero no hace nada de daño llevar un pequeño botiquín para remediar ciertos problemas.

Recomiendo unas tijeritas (siendo pequeñas nunca me las han confiscado en el avión), cortauñas (no querremos parecer un oso perezoso, ¿verdad?), pinzas, medicamentos (ibuprofeno, paracetamol, protector de estómago y demás cosas que creamos que podamos utilizar o que normalmente usemos), tiritas, algún desinfectante, un atimosquitos y poco más, ya que productos farmacéuticos podremos encontrar prácticamente en cualquier lugar.

7.- Otros:

Como las gafas de sol, una gorra o sombrero, algún candado, un mechero, tapones y antifaz (y que sean de calidad no como los tapones que me llevé yo que me sirvieron para dos días) o quizás una cuerda para tender la ropa también puede ser de utilidad.

Imprescindible para mí también es un bloc de notas y algún boli para ir apuntando mis diarios de viaje y cualquier cosa que me llame la atención o vaya necesitando.

8.- Productos electrónicos:

Cargadores, adaptador de enchufe, tarjetas de memoria, disco externo, algún pendrive, tablet, portátil pequeñito, mp3, ebook (si no puedes aguantar sin leer xD)…

Aquí la lista puede ser interminable pero como nuestra mochila no es el bolsillo de Doraemon es mejor que nos enfoquemos y pensemos en lo que vamos a utilizar sí o sí y por bastantes veces (que es necesario para nosotros, vaya).

En este punto, no es lo mismo un viaje de una semana en el que yo no me llevaría ni portátil, ni tablet, ni ebook, (por no llevar no me llevaría ni móvil, aunque el móvil ahora nos sirve para TODO), a un viaje de varios meses que ya sí los necesito.


Cuando te interesa mucho la fotografía, como es mi caso, aquí la cosa se complica. Siempre llevo mi réflex Nikon y disparo en Raw (un formato de archivo que ocupa bastante, por lo que tengo que tener memorias de sobra y algún dispositivo para ir almacenando y no perder todas mis fotos).

Y como normalmente tomo miles de fotos eso significa que necesito varios dispositivos para el almacenamiento y la copia de seguridad.

Sinceramente, me calenté mucho la cabeza con este tema ya que no tenía un portátil pequeño y ligero para llevar de viaje. Estuve pensando en comprarme un notebook o algo parecido (aunque fuera de segunda mano) para poder ir cargando las fotos, subiéndolas a Google Drive y metiéndolas en un disco externo, por ejemplo.

Finalmente, me llevé un mini portátil viejo y pequeño que tenían mis padres (un Toshiba nb200 que era más lento que los ordenadores de hace 20 años), pero su función me hizo durante seis impresionantes meses hasta que petó uno de los últimos días antes de volver (con tantísima suerte que todos los ficheros ya estaban salvados y copiados).

También, tengo que indicar que estuve todo ese tiempo (y unos meses más) con mi móvil roto, con un problema importante en la batería. El contador nunca subía y tenía que estar cargándolo cada dos por tres, porque si bajaba y se apagaba no había manera de encenderlo hasta que no lo abrías todo por dentro, desconectaras la batería, lo volvieras todo a montar y lo encendieras de nuevo.

Sí, hijos sí, así estuve 8 meses desde que se me rompió en abril, pero hice maravillas en mis aventuras y viajes con ese maldito móvil BQ (que aún sigo teniendo).


Conclusión: no hace falta dejarse cientos de euros en comprar “tecnología adecuada” para nuestro súper viaje. Yo no compré absolutamente nada. Lo único el disco externo de 1Tb y el adaptador de enchufes.

Sí es importante que esa tecnología sea ligera.

Seguramente, una de las cosas más pesadas fuera mi cámara (una nikon d5200), pero es de lo material que me produce, sin duda, más felicidad, así que merece la pena. Ahí ya los intereses y preferencias de cada uno.

Por otro lado, otro asunto es saber organizar bien todo en tu maleta para que ocupe menos espacio, como aquello de meter los calcetines en las zapatillas. O lo que es lo mismo, usar tus habilidades aprendidas en tus años mozos jugando al tetris.

Ya sé que cada persona es un mundo y tiene sus necesidades, pero cuanto antes te des cuenta de que tampoco se necesita tanto, mejor. Disfrutarás más llevando menos porque no cargarás con cosas innecesarias y que nunca utilizarás.

La misión es que todo esto no te pese más de 10 kgs (el tope de Ryanair que además te deja llevar otro bolso de mano). Yo te diría que pesara todo entre 8 y 9 kgs, y cuantos menos, mejor.

Nosotros, en nuestro viaje europeo, tuvimos que coger varios vuelos, y nuestro último avión (de la isla griega de Rodas a Londres) era con una compañía llamada Thomas Cook, donde el tope en equipaje de mano eran 6 kgs. Desechamos alguna cosilla, pero lo conseguimos. Después de un viaje de mes y medio, pudimos embarcar con sólo 6 kgs 😉

También es cierto que mi compañero es un legalista y siempre se preocupa demasiado llevando menos peso siempre del máximo permitido y la verdad es que nunca nos han llegado a pesar nuestras mochilas por mucho que abultaran. Ni siquiera medirlas. Así que menos preocupaciones y a la aventura.

Espero que hayas disfrutado todos mis consejos y si tienes alguna duda o sugerencia, para eso están aquí los comentarios. Me hará feliz oír de ti.

Y ya sabes, a ¡¡¡hacer las maletas y a volar!!!

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