Despedidas

Despedidas

Una mirada que no sonríe,
que grita sin pronunciar palabra.
Unas manos que sólo claman
sostenerte de nuevo y rozar tu alma.

Unos labios que sólo desean
ser tu esclavo, caricias robadas.
Gotas doradas que caen y saltan,
sin aviso aparente desde tus entrañas.

Unos brazos que se envuelven
en el nudo de la vida que deriva
a un futuro que se escurre y encarece,
rebelde, un camino de perfume y espigas.

Allí va, allí viene. Una liebre, una ardilla.
Consentidos sin sentidos, girando las clavijas.
Entre tu casa y la mía. Vienen aires. Salen cierres.
Una puerta sin salida abierta a un mundo enteramente.

Un ciclo que no termina. Un silencio en una esquina.
Dos manos que se miran entre cadenas vestidas
de recuerdos e historias que van navegando solas
entre el olvido vivido de mil noches color rosa.

Una palabra maldita, una canción sin melodía,
un baile estático, un lienzo en blanco,
dos copas de vino entre dos dardos,
ahogando su despedida en un verso derramado.

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  1. Emilio

    Me encantó tu poema. En compensación te dejo este (ojalá fuese mío)

    EL VIENTO EN LA ISLA
    EL viento es un caballo:
    óyelo cómo corre
    por el mar, por el cielo.

    Quiere llevarme: escucha
    cómo recorre el mundo
    para llevarme lejos.

    Escóndeme en tus brazos
    por esta noche sola,
    mientras la lluvia rompe
    contra el mar y la tierra
    su boca innumerable.

    Escucha cómo el viento
    me llama galopando
    para llevarme lejos.

    Con tu frente en mi frente,
    con tu boca en mi boca,
    atados nuestros cuerpos
    al amor que nos quema,
    deja que el viento pase
    sin que pueda llevarme.

    Deja que el viento corra
    coronado de espuma,
    que me llame y me busque
    galopando en la sombra,
    mientras yo, sumergido
    bajo tus grandes ojos,
    por esta noche sola
    descansaré, amor mío.

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